Jardinería con niños: descubre el lado divertido de verduras y hortalizas

Pequeños jardineros

Los niños necesitan comer frutas, hortalizas y verduras, como parte de una dieta sana que les permita correr en la hierba, jugar al escondite, encontrar tesoros, descubrir insectos u otros animales, o para jugar en el barro, en la arena o cavar agujeros en el centro de la tierra. Estas habilidades les convierten en perfectos jardineros como demuestran las experiencias de huertos escolares o aquellos que ya lo hayan probado en casa. Dependiendo de su edad, los niños ven los jardines de forma diferente. Pero no importa su edad, en un huerto orgánico, en las que las diversas tareas deben realizarse de forma regular, los niños siempre encuentran algo que hacer. Cuando los padres realizan tareas de jardinería, solos o con amigos, y los niños aprenden que del huerto pueden obtenerse buenas cosechas, normalmente empiezan a imitar a sus padres y piden empezar sus propios trocitos de cultivo.

Lo que los niños no necesitan en un jardín son parques infantiles totalmente equipados, que sólo les permiten jugar de una determinada forma. Muchos jardines están excesivamente equipados. En este sentido, la idea es: menos es más. Porque para los niños, los jardines son espacios para vivir y adquirir experiencia, especialmente cuando están en cambio continúo y crecen al mismo tiempo que ellos. Cuando no están nunca terminados y se convierten en lugares en los que siempre hay algo que descubrir, construir o plantar: ampliar la casa del árbol o construir un castillo con ramas en el foso de la arena. Arena, agua y materiales sencillos como ramas o tablas son los imprescindibles aquí.

Además de jugar y corretear en el jardín, los niños pueden también aprender muchas cosas que de adultos pueden serles de utilidad. Las plantas son frágiles y delicadas, necesitan cuidado para florecer y dar fruto. No necesitan un código de barras o una etiqueta de precio para que sus frutos sean aptos para el consumo. En los huertos infantiles siempre hay algo que recolectar: lo más popular es todo lo que pueda comerse directamente como frutas y hortalizas "snack". Dulces y ácidos son los sabores favoritos de los niños. Curiosamente, a los niños les gustan estas frutas y verduras cuando las comen crudas, pero no cuando han sido cocinadas. Pasa por ejemplo con las zanahorias y los pimientos.

Por supuesto, esto no puede aplicarse a todos los niños. Es también importante para ellos la forma en que nosotros diferenciamos las verduras. Hortalizas es al fin y al cabo sólo un término colectivo, es más que probable que un niño se niegue a comer verduras mientras mordisquea una zanahoria.

De las verduras volvemos al jardín. Una vez me preguntaron qué actividades en el huerto o jardín eran más adecuadas para los niños. Creo que la cuestión debería ser qué actividades en un huerto orgánico no son adecuadas para los más pequeños. En realidad muy pocas. En el jardín o huerto, el objetivo no es tener al niño ocupado ni ofrecerle un programa especial de tareas. Las actividades que es mejor hacer sin que los niños estén presentes son aquellas que requieren el uso de maquinaria peligrosa como cortacéspedes, podadoras o trituradoras.

Las plantas más populares entre los peques

Hortalizas y frutas como aperitivo en crudo: De las verduras volvemos al jardín. Una vez me preguntaron qué actividades en el huerto o jardín. Pepino, pepino enano, pimientos, tomate cherry, guisantes dulces, maíz dulce, fresas, moras, frambuesas, grosellas, uvas japonesas, higos…

Verduras que prefieren cocinadas: Patatas, coliflor, brócoli, judías verdes, maíz, remolacha o calabacín.

Especias, picadas sobre aperitivos de pan: Cebolleta, ajos, perejil, albahaca.

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