Otoño en la huerta: ¡manos a la obra!

Otoño en la huerta, mucho por hacer

En muchas zonas el clima suave de comienzos de otoño prolonga la vida de algunas plantas sensibles a las heladas. Pero cuando empieza a llover el exceso de humedad en el suelo llega a las raíces, algo muy perjudicial para la mayoría de verduras y hortalizas. Resumiendo: ¡toca ponerse a trabajar en la huerta!
Si todavía tienes calabazas por recoger, hazlo ahora y guarda las que no se hayan estropeado aún en un lugar seco. Retira las plantas que puedan ser portadoras de parásitos o enfermedades, y haz lo mismo con las hortalizas y las malas hierbas. Ninguna debe permanecer en el suelo ya que suelen dar cobijo a parásitos y ser foco de enfermedades durante el invierno. Retira también estacas y demás soportes, y guárdalos en un sitio seco.

Después de haber hecho esto, nos queda una incógnita: ¿qué hacer con este suelo tan bonito y… descubierto? Dejar el suelo sin cultivar no es una buena idea, especialmente en un clima húmedo donde la tierra tiene difícil filtrar más agua y tiende a compactarse. La preparación clásica sería remover la tierra para facilitar la descomposición de la materia orgánica que pueda haber en el suelo.

En zonas con el clima un poco más suave todavía hay tiempo para sembrar abono verde (mostaza o algarroba); la tierra aún no está helada y las plantas germinan en otoño, crecen en invierno y tendrán enterrados los tallos que florecerán en primavera. La ventaja de hacerlo así es que evitamos el exceso de agua de lluvia que empapa el suelo y proveemos de un fertilizante que se descompone gradualmente hasta primavera y paralelamente mejora la estructura de la tierra.

Mientras no se espere ninguna helada, se pueden dejar las zanahorias, nabos, peras y repollos. Si existe el riesgo de fuertes heladas, colocaremos una capa de paja sobre lo plantado para evitar que el suelo se endurezca amenazando a la cosecha.

Piensa en colocar un palomar para los pájaros cerca de las jardineras de verduras: los pequeños gorriones adoran las larvas y otros insectos. Una vez acostumbrados al lugar durante el invierno serán más eficientes en la primavera cuando las pequeñas crías de larva revivan y se conviertan en comida fresca. 

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