Mi jardín ideal

Mi jardín ideal

No existe un jardín ideal. El mejor es el jardín en el que uno trabaja, planta, siembra, riega y en el que puede descansar, relajarse, recibir a los amigos o disfrutar de la familia y las mascotas.

Mi jardín ideal sería una alegre mezcla de árboles de hoja perenne, podados para estar redondeados todo el año, plantas florales de muchos colores, pequeños frutales para recoger y deliciosas verduras. Cuando pienso en lograr este espacio, de lo que más disfruto es de planificar todo lo que voy a hacer antes de ponerme manos a la obra. Y después, todo preparado: las semillas y las plantas ya han llegado y las herramientas están listas para usar.

Después de varias horas trabajando la tierra, nutriéndola, manteniéndola limpia, el momento mágico llega cuando recibo los nuevos materiales para mi querido jardín. Sí, lo sé, no todas las plantas serán completamente felices en este entorno, a pesar de que haya seleccionado las especies en función del clima, el suelo y la exposición solar. Algunas no se adaptarán del todo bien y tendré que guiarlas para que encuentren exactamente el lugar que les corresponde. Usaré mis tijeras para controlar el crecimiento de las plantas más rebeldes, enderezaré las más decaídas y fomentaré el crecimiento de los brotes en los frutales.

Es importante preparar el suelo y airearlo con una azada, removiendo la corteza para que el agua pueda penetrar con más facilidad (una sesión de azada es siempre mejor que dos de riego) y evitar la aparición de malas hierbas, que de otra forma competirían ferozmente con mis plantitas. También acotar los límites del césped porque, en mi caso, prefiero un entorno limpio como fondo para las futuras plantas frondosas y para resaltar el atractivo del césped.

Cuando haya logrado todo esto, añadiré una fuente de agua, perfectamente integrada como si fuera un estanque natural, no demasiado grande, pero lo suficiente para plantar flores en las orillas y así atraer un pequeño ecosistema de fauna salvaje, como pájaros que puedan venir y asentarse aquí. Básicamente será un pequeño rincón de naturaleza escondido en mi jardín de flores, no muy lejos del huerto.

Y este será mi jardín ideal, en una pequeña parcela de tierra donde convivirán mis plantas favoritas con sus aromas y sus colores, creando una sensación de armonía y dándome más ganas de seguir trabajando en nuevas ideas. Porque, por supuesto, mi jardín ideal de hoy no es necesariamente mi jardín ideal de mañana.

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