Domina las jardineras en espiral

Jardineras en espiral

Mientras que las jardineras en espiral proliferan en los jardines desde hace algunos años, la mayoría en grandes jardines, cumpliendo un mero papel decorativo, están lejos de la idea inicial con la que se creó este concepto.

La técnica de cultivar plantas en espiral alrededor de una estructura formada por piedras surge en Australia de la mano del diseñador Bill Mollison. La idea es genial en su simplicidad: crear diferentes espacios y condiciones para una amplia variedad de hierbas culinarias donde las piedras actúan como un acumulador de calor para estas hierbas amantes de temperaturas cálidas.

Además del hecho de que las jardineras en espiral aparecen fuera de lugar en los jardines, la mayoría además lo hace ocupando espacios muy pequeños. Para que una estructura espiral funcione como debiera, necesita tener al menos cinco, ocho mejor, metros de diámetro. Sólo entonces puede haber la separación adecuada entre las diferentes plantas que están creciendo: las plantas mediterráneas crecen en la zona más alta donde la tierra tiene menos nutrientes; las que necesitan más nutrientes crecen más abajo y las plantas que necesitan hidratación y tierra muy enriquecida, germinan en la parte inferior. Las pequeñas espirales de plantas tienen que tratarse como contenedores, con tierra renovada cada pocos años. Es imposible crear diferentes condiciones para el crecimiento a diferentes tiempos en una espiral pequeña.

Esto causa además otro problema: para un crecimiento sano, muchas hierbas anuales necesitan ser trasplantadas cada dos años, si no cada año. La mayoría de las espirales no permiten este tipo de rotación en los cultivos. Este puede ser el caso de las espirales más largas, donde pueden establecerse diferentes áreas de crecimiento incluso con distintas clases de suelo. A veces vemos espirales de plantas que están planteadas de forma muy bonita, pero sólo están rellenas con la tierra del propio jardín. Un rosal plantado en una espiral con tierra cogida directamente del jardín no sobrevivirá al invierno a pesar del calor que acumularán las piedras a su alrededor. Por eso, es recomendable elegir correctamente el tamaño de la espiral y, si no es posible por las dimensiones del jardín, seleccionar plantas mediterráneas.

Plantas mediterráneas
Los niveles de plantas mediterráneas son mucho más fáciles de construir, montículos de 20 a 40 centímetros, perfectos para todas las variedades de plantas (hasta un máximo de 40 centímetros de altura). Estos montículos, que normalmente son redondos o curvados, raramente de esquina, pueden diseñarse de cualquier forma usando tobas o bloques de piedra. Después, llenamos el interior con tierra especial para jardines de cubierta o en parterres, luego añadimos limadura de magnesio, piedra en polvo y arena de silicio. Pero cada planta tiene su lugar ideal en nuestro jardín. Muchas plantas necesitan suelo con más nutrientes y crecen mejor en un huerto, mientras otros no requieren de ninguna preparación específica del suelo y pueden crecer sin problemas en cualquier espacio.

Los jardineros que sueñan con plantaciones de lavanda o huertos de oloroso tomilla, pueden crear simples montículos, con cualquier forma y tamaño, usando tierra especial para jardines de cubierta o verticales. Las plantas mediterráneas son ideales para formar parte de una espiral. El ingrediente más importante es una buena tierra: debe estar indicado para jardines verticales o de cubierta. Pero puedes también hacer tu propia tierra, con un 80 o 90% de bloques de lava o picón y un 10 o 20% de compost natural. Las piedras asegurarán un microclima templado, mientras que el relleno de los montículos protegerá las raíces de las plantas del exceso de agua, incluso en invierno. La tierra debe ser porosa, ¡pero no arcilla!

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